jueves, 9 de noviembre de 2017

ALLÍ EN DONDE NACES, ALLÍ EN DONDE MUERES, por Rhodéa Blasón


    -Miradme, podéis hacerlo las veces que queráis. -Vociferaba sin parar- Soy diferente, ya lo sé y vosotros estáis henchidos de un resentimiento que no os permite subsistir.

    Lo que más daño le producía era que aquellos a quienes exhortaba no eran capaces de replicar su severa crítica. Nunca lo hacían. Permanecían estáticos y taciturnos catando la dulzura del sometimiento a causa de sobrellevar el cruel padecimiento de la tristeza por los bienes ajenos.

   -Aquí estoy sólo. -Volvía a increparlos- Entre todos podéis arremeter contra mí y despojarme de mis bienes. Cobardes!!

   Ninguno de los otros se movía. Sólo le vigilaban. Era espléndido y agraciado y ellos, aún de su estirpe, eran deformes y desagradables a la vista. No disimulaban su amargura por su divinidad y encanto.

    El era consciente de ello, pero no podía desplazarse. Sus raíces estaban ancladas con suma fortaleza a aquella tierra y aquel, mal que les pesara, era su clan. Ninguno tenía la oportunidad ni la autoridad de alcanzar un traslado.

    La Naturaleza es así con los árboles. Sabia y poderosa. Allí en dónde naces, allí en dónde mueres. Aunque tu familia no te quiera por no ser verde y tener en el otoño esos maravillosos colores cobrizos en los que el poco sol que baña tus ramas se refleje como en un cristal facetado del que surjan multitud de rayos de diferentes colores.Yo soy feliz y no me importa lo que piensen, pero ser diferente a los otros siempre será complicado en mi existencia.


22 comentarios:

  1. Buena personalización del otoño y sus diferentes opciones. La vida es diferencia. Un fuerte abrazo y un "enhorabuena" a tus letras.

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    1. Gracias Vivian. Estoy de acuerdo contigo aunque existan personas que crean que el mundo es plano.
      Un abrazo

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  2. Precioso alegato sobre el Otoño , creo que los árboles son los principales protagonista de esta bonita y romántica estación , y como bien dices donde nacen es donde mueren al menos que una mano malvada los despoje de su clan .
    Un buen relato me encanto .
    Abrazos.

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    1. Muchas gracias. Me fascina ver cómo amas el otoño.
      Un abrazo

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  3. que lindo relato, pues pense que era una persona, pero el final me a gustado y creo que esta en lo cierto

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    1. Gracias María por tus bellas palabras
      Un abrazo

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  4. El árbol es como el carácter, se engendra desde las raíces.
    Se vive, se muere y entre medias, mil pasos... o mil hojas... en cuatro estaciones multiplicadas por cientos.

    Bello relato y con muy buen mensaje.
    Beso.

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  5. El árbol, el otoño y cada uno de nosotros transitamos a través de fases, estaciones que nos dan singularidad y hacen cada hecho, cada persona, cada árbol, cada momento único. Y claro... durante el otoño se multiplica esta potencialidad que nos hacen tan únicos y tan diferentes a la vez, incluso de nosotros para con nosotros mismos.

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  6. Es verdad, el ser diferente siempre ha traido problemas.
    Muy bonita esa humanización de los árboles.
    Un abrazo

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  7. Hola, Rhodea.
    Lo difícil que es ser diferente. Una magnífica alegoría otoñal por la que también algunos personas están expuestas no sólo por no armonizar con él, pero por no adoptar el estándar. Me he encantado con tu texto.
    Saluditos

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    1. Hay que pensar en aquellos a quienes creemos diferentes pero que en realidad no lo son. Hay que ver sólo los corazones
      Un abrazo

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  8. Es dificil vivir la diferencia dentro de un clan, tu texto marca ese orgullo por lo distinto, alegato a la libertad aunque no quede otra que vivir anclados en la tierra, gracias por participar, besos.

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    1. Gracias a tí por organizar y por tus palabras
      Un abrazo

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  9. Hemos coincidido en el tema de personalizar al otoño, aunque con matices.
    Me alegro de esta coincidencia.

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    1. Yo también Tracy. Los matices dan colotido a nuestra existencia
      Un abrazo

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  10. Sí es cierto, la naturaleza es sabia, y no se puede cambiar, porque cada uno somos tal cual.

    Un placer disfrutar de tu otoño.

    Besos.

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  11. Morir donde se nace. Es el sino de los árboles y no sólo de los de hoja caduca. Ellos tienen la fuerza y la sabiduría de renovarse en ciclos anuales. Desprenderse de lo viejo para dar oportunidad a las hojas nuevas. Ojalá los humanos tuvieramos esa sabiduria de desprendernos de lastre.
    Un fuerte abrazo.

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